Perfil
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Acuarelas de la serie boxeo
Jerónimo Mejía es un artista plástico formado en la Academia Superior de Arte de Bogotá, cuya obra navega entre los límites de lo tangible y lo inasible. Con un lenguaje que oscila entre la figuración y la abstracción, su trabajo interroga la naturaleza misma de la realidad: ¿hasta dónde lo que percibimos es auténtico, y cuánto responde a constructos impuestos? La acuarela, con su fluidez etérea, dialoga con la solidez del concreto en sus piezas, creando una tensión poética entre lo efímero y lo permanente. La luz y los efectos ópticos en su obra no son solo recursos técnicos, sino metáforas de esa delgada línea entre percepción y verdad.
Su exploración artística trasciende los formatos tradicionales para cuestionar los discursos hegemónicos del arte y la cultura. En el juego entre texturas orgánicas y geometrías precisas, entre trazos libres y composiciones calculadas, hay una reflexión sutil sobre los mercados del arte y las narrativas dominantes. ¿Es posible crear fuera de los cánones establecidos? Su trabajo con la serigrafía y la escultura no busca la denuncia directa, sino revelar esa tirantez sorda entre creación auténtica y producción en serie, entre inspiración personal y tendencias globalizadas.
Más allá del taller, ha llevado su conocimiento a espacios pedagógicos y sociales, trabajando con comunidades en situaciones de vulnerabilidad. Como tallerista, ha diseñado estrategias creativas para personas mayores, niños y jóvenes, usando el arte como herramienta de transformación y diálogo. Su experiencia en proyectos comunitarios —como la prevención de la habitabilidad en calle o la resignificación de materiales reciclados en ejercicios escénicos— refleja un compromiso profundo con el impacto social del arte. Además, ha compartido su expertise como docente en instituciones como la Corporación Unificada Nacional y el Colegio Tilatá, donde introdujo a estudiantes al mundo de la serigrafía y otras técnicas plásticas.
Con una creciente trayectoria en exposiciones nacionales y su incursión en el ámbito internacional, busca construir un universo visual donde lo poético y lo conceptual se entrelazan. Cada obra suya es un ejercicio de libertad vigilada: celebra el color y el volumen mientras insinúa que toda representación es, en el fondo, una interpretación. En sus manos, incluso los materiales más rudos -el cemento, la madera, los pigmentos- adquieren una cualidad interrogante, invitándonos a dudar de lo aparente para buscar esa belleza que existe más allá de los marcos establecidos.

